APARICIONES EN MEDIOS | Libertad Digital, 10.11.2012

 

http://www.libertaddigital.com/opinion/pablo-zalba-bidegain/europa-la-cocinamos-todos-64457/

 

La crisis en la que nos encontramos no se ha producido por culpa de Europa. Es más, ha puesto en evidencia que ha llegado el momento de hacer “más Europa” o lo que es lo mismo, de que los países europeos avancen hacia una mayor integración económica y política mucho más estrecha.

 

“Más Europa” no es sólo un eslogan, es una receta con unos ingredientes que ya están en la despensa, a disposición de los gobiernos, pero que no se aprovechan para cocinar. Si los gobiernos deciden ponerse el delantal, encender el fogón y utilizarlos juntos para elaborar un menú es posible conseguir sacar a Europa de la crisis.

 

El primero de esos ingredientes es el mercado único. Es un arma de gran potencia de fuego a la que apenas sacamos partido. Con un potencial de 500 millones de consumidores hay sectores, como el digital o el energético, en los que el mercado único prácticamente no existe y en los que su aplicación permitiría a las empresas europeas ganar el tamaño y la competitividad que no tienen haciendo frente a 27 mercados nacionales.

 

El segundo ingrediente es la política de consolidación fiscal. Mal que pese a algunas fuerzas políticas y medios de comunicación, la austeridad y la aplicación del Pacto de Estabilidad o del nuevo Pacto Fiscal del euro, es una condición “sine qua non”  para recuperar la confianza de los mercados financieros internacionales, en los que la UE tiene que buscar la financiación necesaria si quiere mantener los aspectos básicos de su “Estado del bienestar”. Cierto es que en esa tarea, una mayor implicación del Banco Central Europeo (BCE), prolongando su intervención en los mercados secundarios de deuda pública para evitar un descontrol de las primas de riesgo, sería una de las vías que podría facilitar la digestión de la austeridad y, de paso, convertirse en prueba de que hay una voluntad expresa de avanzar hacia una verdadera unión política.

 

El tercer ingrediente de la receta son las medidas para ayudar a que la economía europea vuelva a situarse en la senda del crecimiento. Podemos ampliar la capacidad financiera del Banco Europeo de Inversiones (BEI) para financiar los grandes proyectos de infraestructuras de transportes y de innovación, que generarían empleo a corto plazo y una mejora de la competitividad de las empresas a medio y largo plazo. Algunos bautizan esta posibilidad como “nuevo Plan Marshall”, porque la existencia de redes transeuropeas servirá para cohesionar más a los europeos. Junto a este plan está el que ya se denomina “Pacto para el Crecimiento”, que los líderes de la UE discutirán en pocos días. Queda por saber si tras la etiqueta habrá financiación y de qué fuentes procede. Un impuesto sobre las transacciones financieras, los anhelados “eurobonos”, bonos de deuda para financiar proyectos concretos, una reforma para el uso más eficiente de los existentes fondos estructurales o medidas contra la evasión y el fraude fiscales, podrían ser algunas de las fuentes que aportaran la financiación requerida.

 

El cuarto ingrediente son las reformas estructurales para que las empresas recuperen competitividad y los mercados laborales tengan la agilidad y la flexibilidad suficiente que requiere la globalización de la economía.

 

Con los cuatro ingredientes citados hay más que de sobra para hacer un menú  que vuelva a poner en marcha la economía europea. Sin embargo, el éxito del mismo dependerá mucho de la pericia de los cocineros para utilizar la materia prima. Para un buen cocido no basta con tener unos buenos garbanzos.

 

Algunos de los cocineros, como el francés François Hollande, son nuevos. Parecen traer ideas originales que beneficiarían al conjunto, pero habrá que ver si sus fórmulas cuajan con las formas de cocinar de los demás o son viejas recetas de la abuela que dejaron de guisarse porque no corresponden a los gustos de hoy.

 

Más preocupante parece que algún país, como es el caso de Grecia, no pueda aportar ningún cocinero hábil y con ganas de participar en la elaboración de un menú europeo para salir de la crisis. La inestabilidad en Grecia puede hacer que todas las recetas fracasen, porque Europa la cocinamos todos.