Han pasado ya quince años del terrible secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco. Quince años desde aquellos días horribles en los que todos los españoles estuvimos en vilo. Aunque pasen los años no podemos dejar de sobrecogernos al recordar este suceso que marcó la historia de España.
Miguel Ángel Blanco fue un joven valiente, luchador, amigo de sus amigos. Trabajaba en una consultoría y dedicaba sus ratos libres a tocar la batería en un grupo de música. Era fan de Héroes del Silencio y le gustaba el deporte.
Cuando le mataron yo tenía 22 años y recuerdo que estaba disfrutando de los Sanfermines. No daba crédito a lo que le habían hecho a un joven inocente de tan solo 29 años. Pamplona se transformó. La ciudad pasó de la alegría propia de las fiestas a la conmoción por el trágico desenlace. La corrida de toros se suspendió. Con el gesto serio y triste, miles de pamploneses nos reunimos en la Plaza del Ayuntamiento, donde nos manifestamos contra esta sinrazón frente a la sede de Herri Batasuna. Y por la noche 30.000 personas recorrimos el centro de Pamplona en señal de rechazo a los terroristas.
Por desgracia, Miguel Ángel Blanco no fue la única víctima mortal de ETA. Fue una de las más de 800 de la banda terrorista. Para hacer justicia a sus víctimas, solo espero y deseo que se cumplan íntegramente las penas de los terroristas y que desaparezca definitivamente esta banda formada por gentuza que tan solo sabe imponerse con un arma en la mano y que lo único que sabe hacer es extorsionar.




