Es obvio que las turbulencias en los mercados financieros nos están impidiendo reflexionar sobre una estrategia a medio y largo plazo para posibilitar un crecimiento sostenible en Europa. El esfuerzo del gobierno de España y de las instituciones europeas se está centrando en estabilizar los mercados, pero no olvidemos que uno de los grandes problemas de esta crisis es la falta de competitividad, y no debemos dejar de discutir sobre ello.

 

Casi todos estamos de acuerdo en que un mejor uso de Internet, de las nuevas tecnologías y de las aplicaciones electrónicas favorece la competitividad de nuestras empresas. A pesar del gran avance de los últimos años, el problema está en el retraso que sufre Europa, que carece de un mercado único digital. En vez de tener un mercado único como el de Estados Unidos, hay veintisiete mercados digitales diferentes, y la mayor parte de la actividad online no cruza las fronteras nacionales. Europa no está aprovechando el potencial que supondría tener un mercado único digital.

 

¿Y qué es el mercado único digital del que tantos hablan? Algo tan sencillo como que cualquier empresa europea, independientemente de su localización, pueda vender sus productos y servicios a través de internet sin ningún impedimento jurídico ni fiscal. Por ejemplo, que una empresa navarra pueda vender cursos de inglés por internet a toda Europa sin necesidad de adaptarse a las leyes y fiscalidad de cada estado miembro. Es decir, que nuestras pymes en vez de tener un mercado potencial de casi 50 millones de españoles, tenga un mercado potencial de casi 500 millones de europeos.

 

Medidas como la de potenciar un mercado único digital permitirían impulsar el crecimiento y, por tanto, el empleo, sin necesidad de recurrir al gasto público de manera excesiva. En un momento en el que el déficit del año 2011 rozó el siete por ciento, no podemos permitirnos gastar más fondos públicos, porque ya sabemos que no tenemos más opciones que optar por políticas compatibles con la austeridad. Y en definitiva, políticas que nos ayuden a alcanzar los tres pilares sobre los que se deben asentar las políticas de actuación de la Unión Europea, que son la estabilidad, el crecimiento y la competitividad.

 

Así pues, avanzar en el mercado único digital facilitará a las pymes europeas competir con los gigantes asiáticos y americanos. Lo que tenemos que hacer desde el ámbito político es ayudar a que nuestras veintitrés millones de pequeñas y medianas empresas puedan aprovechar al máximo las oportunidades que ofrece conectarse a Internet. Debemos tener muy presente que si cada una de las pymes europeas crease un solo puesto de trabajo acabaríamos con el paro en Europa.

 

Por ello, para lograr un mercado único digital hace falta un esfuerzo por parte de todos los europeos para eliminar los obstáculos que entorpecen el comercio transfronterizo, como es el exceso de burocracia, las complejas normas de derechos de autor o las diferentes leyes fiscales en cada estado miembro. Trabas que se hacen aún mayores para las pequeñas y medianas empresas.

 

Es, pues, importantísimo facilitar el crecimiento y la expansión de nuestras empresas dentro de un entorno digital. Las recientes conclusiones del Consejo Europeo incluyen que hay que avanzar con rapidez para que logremos en 2015 un mercado único digital que funcione bien, lo que aportará un nuevo dinamismo a la economía europea. Desde el corazón de Europa seguiremos trabajando para mejorar el mercado único europeo y permitir que las empresas navarras, españolas y europeas puedan ser más competitivas en el mercado global.

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